Borrador año 2009-10 (Andrés Pérez Mendoza).

Haciendo gala de una buena dote retentiva, siempre refrescada y mejorada por el hº Luis F. Reina, me atrevo de manera humilde y sencilla a rememorar episodios y tragicomedias que se dieron en esta noble Corporación el año manantero 2009-2010, algunos de los cuales nos hicieron reír hasta doler la barriga y otros nos llegaron tan hondo que el solo acordarlos produce se nos eche un nudo en la garganta por haber tenido la inmensa suerte de vivirlos.
Allá por el mes de Mayo, se inició el curso con la tradicional Junta de traspaso de poderes, en este caso el sillón presidencial no se movió, pues el hº Luis Melgar siguió al frente del barco capitaneando con maestría su avance pausado y seguro.

Momento idóneo para bautizar con 1 año de tardanza al hº Jesús Cabezas, y desde aquí resaltar que determinadas tradiciones hay que respetarlas a rajatabla, pues son las señas de identidad que nos caracterizan y por las que lucharon con ahínco para que nos llegaran tal cuales a nuestros días y sepamos transmitirlas con el mismo esmero.

Avanzando en el tiempo, comentar como resaltable la escasísima asistencia de hº a las juntas de Verano. Sin ser una comida oficial, pero si una buena costumbre, varios hº nos juntamos el Domingo 16 de Agosto en plena Feria Real para echar un buen rato. Tal fue el desmelene que 4 intrépidos aventureros ya entrada la noche y sin temor alguno se fueron de excursión a “El Palomar”, pretendiendo recorrer la Pitilla y cruzar el río Genil tal como hizo Moisés en el mar Rojo, mas su avanzado estado etílico les hizo reflexionar tomando la acertada decisión de atravesar el Puente Hierro, no sin antes subir un terraplén de 20 metros en el que alguno que otro se quedo a la mitad pidiendo auxilio.

Una vez llegaron a las calles de tan noble aldea, las caras de asombro de los parroquianos no tenían precio, al contemplar 4 hombres de gran estatura apareciendo entre la nada silbando Enriquetilla. Como no podía ser menos el hº Kiko Sánchez les ofreció un refrigerio, terminando la odisea en el bar Santa Ana a golpe de berenjenas fritas.

Seguimos transcurriendo juntas hasta llegar a la de Noviembre o todos los Santos, inicio de la precuaresma al bajársele las 7 patas a la Vieja. Resaltar que el hº Antoñin tampoco se libro del fino oloroso y lo bautizamos como Dios manda.

En Enero la junta de la limpieza el hº de prueba Torres que le tocaba preparar las viandas, pensó que allí iría a limpiar el Imperio Romano, mas compro rosada y carne membrillo para no menos de 50 personas.

Comenzando la Cuaresma la sorpresa al llegar al grupo el 1º Sábado nos encontramos medio salón inundado, y es que este invierno ha castigado especialmente el sur peninsular con abundantes lluvias y desbordes; la jornada carnavalesca cobro en esta ocasión mucho mas sentido, y es que algunos hº llegaron incluso a subirse a una escalera para hacer la cabra. Al volver al grupo, otro regalito y es que el fluido eléctrico decidió abandonarnos hasta que el hº bombilla puso remedio.

Tras lo ocurrido hubo de celebrarse junta extraordinaria y se acondicionó toda la cubierta para que aguantase bien Cuaresma y Semana Santa, si bien todo el interior quedo maltrecho de humedades, desprendiéndose parte de la moldura del salón y afectando a muchos de nuestros cuadros.

Aún con el mal tiempo comentado, respetó bastante los Sábados de Romanos, completando todos y cada uno las 7 estaciones hasta llegar a la ermita del Patrón.

Destacar de este periodo el vino que dono un hº invitado el 4º Sábado, la comida de hermandad con “Las Apariciones de Jesús” el 6º al mediodía en nuestro grupo y que el hijo del hº Rafa Navas por primera vez ha pisado el cuartel como invitado en Cuaresma.

Ya en Semana Santa, como siempre el Sábado de Guía celebramos junta ordinaria donde repartimos las figuras, esta vez unos hº por edad, problemas físicos o trabajo no pudieron, tocando a mas si cabe entre el resto. Al terminar la junta fuimos varios hº a presenciar la procesión, cuando algún majarón pensó que no habíamos cenado pues en la misma esquina de Eugenio nos lanzó huevos, pidiéndole el hº Jacinto panceta para acompañarlos.

El Lunes Santo se acortó considerablemente el recorrido procesional por la amenaza cierta de lluvia, resultando un éxito pues nada mas encerrarlos cayeron unas gotas.

Fueron varios hº los que degustaron el rico conejo que preparó el hº Chiqui el Martes Santo al mediodía, ultima comida extraoficial de Semana Santa.

El Miércoles Santo al mediodía, desde que se oficializó el almuerzo viene resultando una comida fantástica, llena la mesa de hº e invitados disfrutando del buen ambiente.

Entre los invitados de este año, 2 jóvenes hº de “Los Escribas” literalmente lo dieron todo y emulando a sus titulares pretendieron reescribir la historia dándonos autenticas lecciones mananteras en el beber el vino o el cantar recuerdo. Todo un lujo su presencia………….

Se presentó la foto del año anterior en el Casinillo con Frasquito y como no podía ser de otra forma de nuevo se le rindió pleitesía a la tarde.

El resto del día como siempre esplendoroso, finalizando con los encierros, cánticos y el recuerdo de los ausentes al subirle las velas a Jesús.

Parados en el Jueves Santo, día del Amor Fraterno, de sobra conocido es especial para toda Corporación pontana, mas si cabe nosotros al salir nuestros Titulares, este año 2 emblemáticos hº cumplían sus 25 años en el Ancla, Antonio Luque y Rafael Navas, resultando un rato muy emotivo de gran sentimiento para todos. Tal fue la impresión que al hº Rafalin se le encogió hasta el ojal de la chaqueta, teniendo que socorrerlo cual torero entrando a matar.

También decidimos homenajear a 2 antiguos hº, José Melgar y Pepillo Torres como representantes de la camarilla “los 5 magníficos” que supieron luchar con bravura por conservar esta añeja Corporación y por los innumerables años que pasaron entre estas 4 paredes.

El salón estaba a rebosar con multitud de invitados, entre los que nos maravilló con su voz Julián Estrada. A punto de hincarle el diente al plato principal, a mas de un hº se le pasó el hambre, y es que el hº Jacinto nos relató milimétricamente, sin saltarse detalle y desde una óptica forense la Pasión y Muerte del Señor, resultando un documento estremecedor.

Finalizado el protocolo nos encaminamos a la estación de penitencia al Señor de la Columna. Hubo un hº que se metió demasiado en el papel, teniendo que soltar el estandarte y salir corriendo, con la suerte que su casa estaba al lado. Como suele pasar en estos casos hubo daños colaterales y es que volvió “sin bombilla”, con la importante reprimenda del Decano. No contento y tras zamparse un buen bocadillo, de nuevo los nervios le jugaron una mala pasada y es que a la altura del Ayuntamiento a punto estuvo de irse al suelo, después como no de una buena cambayada.

Llegando al final del recorrido, a la altura de las Torres no se me puede escapar la magistral intervención con la que nos embelesó el Cofrade Mayor interpretando majestuosa cuartelera, y es que las lagrimas brotaban solas de entre todos los hº por la melodía escuchada.

Finiquitado el recorrido, era la hora del júbilo y la algarabía. Bien pertrechados en el grupo fuimos recargando uno a uno vaso a vaso, dejando la despensa tiritando. En esas andábamos cuando al hº Pozo el estomago le pidió alimento, echando mano de un rico bocadillo de salchichón y estando ya en plena vigilia solo pudo articular “!que el Señor me perdone!”. A continuación salimos bien equipados con la leche de pantera y la pata multiusos al grito de “tu palabra es eterna, confío en ti L. M…” las horas pasaban casi sin darnos cuenta.

Ante el rigor de la noche fueron retirándose hº y unos pocos asistimos a la Diana, que como siempre es momento de gran recogimiento personal y reflexión, independientemente del estado que se llegue. Tras la misma los hº que volvieron al grupo buscaron como pudieron su acomodo para echar una cabezadita antes del primer desfile. Ya vestidos y esperando incorporarnos en Madre de Dios, el hº Jacinto acuso las durezas de toda la noche y a la voz de “se cae la casa” nos echó a todos apestados.

Los desfiles del Viernes Santo todos se desarrollaron con normalidad y sin dificultades, llegando al abrazo de las Muertes y los Infiernos por la noche.

El sábado de Gloria, pasada la Junta General y el almuerzo nos sentamos al solecito de la tarde en la puerta del grupo, llegando a acompañarnos el hermanito Emilio, que espontáneamente y tras “jincarse” una buena copa de ponche, se atrevió con una saeta. Tal fue el desagravio que algún hº incluso intentó abrir la puerta de un coche allí mismo aparcado para salir pitando y los demás no podíamos ni contener las lagrimas.

Entre charla y charla, buen detalle del hº Chiqui hacia el Decano ofreciéndose siempre generoso a darle lo que le tenia preparado a Fabio (el alpatana), 2 buenos sopapos.

Ya en el desfile, como siempre muy formal, en esta ocasión nos acogieron los hº del 3º de la Soledad en su casa-cuartel para un leve descanso y un pequeño trago y así continuar el recorrido oficial hasta el encierro.

Domingo de Resurrección muy buen tiempo todo el día, una vez mas un desfile portentoso para cerrar la Semana Mayor.

Después la comida de señoras en la que presentamos el cuadro que ha donado el hº Kiko y que con arte pintó su hermana que nos acompañaba en la mesa.

Destacar que el Sábado 10 de Abril firmamos la reserva para la compra de la casa anexa en Sol 37, esperando que este proyecto salga adelante y podamos disfrutar de una casa-cuartel en condiciones.

Concluyendo este extenso relato, tal como lo empecé y como dije el Jueves Santo en la mesa, sentirnos todos los buenos mananteros personas enormemente afortunadas de poder vivir y sentir en hermandad tantísimos agradables momentos y recoger un legado centenario que ha llegado a nuestras manos impoluto y del que debemos hacer gala constantemente para no perder jamás lo nuestro, LA MANANTA.

    Leido en junta general de “El Ancla” el 1 de Mayo de 2010. 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Este año de nuevo dispusimos “Cruz de Mayo”, situada en la misma puerta del grupo, no resultando agraciados con ninguna distinción como la vez anterior.

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